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JJ Sebreli contra todos

octubre 26, 2006

Schopenhauer, Nietzsche

Publicado en La Voz del Interior de hoy (26/10/06).

 

 

“No hay maestros de pensamiento”
El ensayista diserta hoy sobre el irracionalismo que, en su opinión, predominó en las ideas del siglo 20.
Emanuel Rodríguez
Especial

 

El libro va contra todos: psicoanalistas freudianos y lacanianos, estructuralistas y pos-estructuralistas, nietzscheanos de derecha y de izquierda, relativistas y orientalistas. Los cultores de los grandes “ismos” del pensamiento del siglo 20 tienen en El olvido de la razón (Sudamericana) una declaración de debate en la que Juan José Sebreli desmorona una por una las ideas irracionales y antimodernas que los cimentaron.

El ensayista que hoy dicta la cuarta cátedra abierta que organizan Cadena 3, la Universidad Siglo 21 y La Voz del Interior, recorre críticamente en su nuevo libro la historia del irracionalismo. Enlaza las corrientes filosóficas predominantes con las situaciones sociales, políticas y culturales de cada momento y somete a un juicio severo las ideas de Heidegger, Freud, Barthes, Deleuze, Derrida, y Lacan, entre otros.

Por eso, la posibilidad de dialogar con Sebreli es una posibilidad de hablar sobre la libertad: “La realidad es siempre dilemática, la libertad es la condición inexorable para su conocimiento y no hay pensar que no sea debate, confrontación con teorías opuestas”, dice el autor.

–¿Qué consecuencias tiene esa convicción en su trabajo?

 

–Hablo de la libertad en el sentido de liberarse de todo dogma y de toda autoridad, de logra un pensamiento que no tenga cortapisas. Por eso considero que el racionalismo es la única forma de conocimiento: porque no solamente critica todo sino que además es capaz de criticarse a sí mismo. Ese es el espíritu de libertad.

–¿El escenario del pensamiento del siglo 20 ha sido dominado por la irracionalidad?

–El irracionalismo predominó mucho, sobre todo en la segunda mitad del siglo 20. Por la influencia, principalmente, de dos pensadores: Nietzsche y Heidegger. Han sido los dos íconos intelectuales filosóficos no sólo del pensamiento académico sino también de los suburbios de la contracultura.

Según el autor de Buenos Aires, vida cotidiana y alienación, la “poetización romántica de la filosofía” derivó en poemas filosóficos y filosofías poéticas que “en la mayoría de los casos no eran ni buena filosofía ni mejor poesía”.

–¿La poesía no es un camino para el conocimiento?

–El pensamiento filosófico y en general toda la prosa, incluso la prosa literaria, toma la palabra como un medio para comunicarse. En tanto que para la poesía, la palabra es un fin. Esa es la diferencia fundamental: la poesía no se propone el conocimiento. Tratar de sustituir a la filosofía por la poesía, creer que la forma más perfecta de conocimiento es la poesía, es una deformación total.

El psicoanálisis es literatura.
En El olvido de la razón, Sebreli dedica un capítulo a Sigmund Freud y a cómo el habla de las sociedades urbanas de la segunda mitad del siglo 20 “se impregnó del léxico psicoanalítico”. Dice que el psicoanálisis pasó de ser una “secta casi esotérica” a un “fenómeno masivo” gracias al surgimiento de una nueva clase media “curiosa por las ideas renovadoras” y a la “aparición casi simultánea de publicaciones que las divulgaba en forma trivializada”.

–¿El psicoanálisis es una ciencia?

–No. No es una ciencia. Creo que ha hecho algunos aportes para el conocimiento del comportamiento humano, pero del mismo modo que lo ha hecho por ejemplo la literatura. Algunos novelistas como Marcel Proust y Fedor Dostoievski han logrado algunas descripciones psicológicas interesantes, y lo mismo ocurre en el caso de Freud. Pero no es una ciencia, no se ajusta a las condiciones del conocimiento científico. No hay comprobación, no hay seguimiento de los casos. Además, una de las condiciones de la ciencia es la posibilidad de rebatirla, y las teorías psicoanalíticas son imposibles de rebatir, porque siempre contestan todas las críticas con la teoría del rechazo al psicoanálisis, de un rechazo psicológico a verse a sí mismo

–¿Cuál sería la alternativa ante estas corrientes que usted critica?

–Estamos en un momento de transición: hoy se está desmoronando todo este sistema irracionalista que predominó en el siglo 20, pero todavía no ha surgido algo que lo sustituya. De cualquier manera hay síntomas, y hay autores, como por ejemplo Anthony Giddens, o Alain Touraine, que ya están en una posición crítica con respecto a toda esta concepción. No hay maestros de pensamiento, guías intelectuales, como lo fuera por ejemplo Sartre en su momento. Y eso se debe a que se ha creado todavía un nuevo paradigma que sustituya al paradigma irracionalista.

Rasgos del peronismo.
–Los sucesos del 17 de octubre último pusieron en debate el irracionalismo presente en la política argentina, particularmente en el movimiento peronista. ¿Cuál es su opinión sobre lo que sucedió en la quinta de San Vicente?

–Hay muchas causas para entender lo que pasó: una de ellas tiene que ver con ciertos rasgos del peronismo, como la violencia, desde ya, que existe sobre todo en el movimiento sindical. La necrofilia, es otro rasgo muy típico del peronismo. Aun cuando no hubieran ocurrido los actos de violencia, a mí toda esa peregrinación por la ciudad con un cadáver de hace más de 30 años me parecía un acto de necrofilia, de culto a los ídolos, aspectos que realmente no creo que sean saludables para una concepción democrática de la política.

Hoy en el Patio Olmos: 

Hoy a las 19 en el Salón Libertador del Patio Olmos, Juan José Sebreli tendrá a su cargo la cuarta cátedra abierta de Cadena 3 Argentina, la Universidad Empresarial Siglo 21 y La Voz del Interior. Invitaciones sin cargo en Ituzaingó 484.

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5 comentarios

  1. Definitivamente, Sebreli no me convence. Llena su discurso de “no” a todo lo que se le pase por delante y no construye ninguna idea que te lleve a repensar las cosas, es más, su negación universal a todo inhibe la posibilidad de pensar.
    Siempre remarco al borde de cada libro las frases del autor que me conmovieron de algún modo, o porque movilizan, o porque irritan o porque te duelen. En Sebreli no hay nada para remarcar. Aprendí más de la entrevista a Salzano (de donde me quedé con miles de frases) y a los “no” de Sebreli los dejo allí donde están, regodeándose en su prosa llena de lugares comunes.


  2. Seberli es uno de esos tipos que no le cae bin ni a su madre, que bastante muerta debe estar. Para ser sincero leí más putedas a Sebreli que artículos y libros suyo (de hecho, libro ninguno). Creo, y ya con prejuicios, que en el debate cultural sería algo así como el Sanfilippo de TRibuna Caliente.


  3. Yo sí leí el libro de Sebreli y me pareció muy bueno. Muy completo en conceptos y en hechos históricos. Particularmente el final que hace referencia al humanismo es muy claro y socialmente positivo.
    También rescato la valentía intelectual de exponerse a publicar un libro del que seguro que tendrá palos, ya que critica a grandes íconos de la historia de la ciencia (en realidad del charlatanismo) como Freud, Lacan o Heidegger. Es el primero que lo hace en argentina y seguro que le seguirán otros.

    Me parece una lectura obligada a quienes queremos conocer algo de las causas del irracionalismo académico o de la new age en nuestro país. La lectura de los ensayos irracionalistas de Sábato a hora me resultan más contextualizados ya que me dí cuenta que es un burdo imitador de Nietzsche y de Heideghger.

    Mi espectativa era que tratase más a los irracionalistas argentinos, del cual sólo nombra superficialmente a algunos como Lugones. Me hubiera gustado leer su análisis sobre Sábato. Pero esto no va en desmedro del libro que me resultó muy completo y claro.

    Yo no remarco al borde las frases del autor que me conmovieron porque en este tipo de lectura no busco conmoverme sino aprender. Tampoco se puede decir que Sebreli sea un negador, sólo analizó a los irracionalistas y macaneadores. Para conmoverme leo poesía.


  4. También lo leí y lo disfruté mucho. Recomendable. El capítulo sobre Freud me hizo llorar de risa. 2 comentarios para Carlos Q: no creo que Sábato tenga una influencia tan relevante como para que sea comentada en un libro como el de Sebreli. Tampoco creo que no te haya conmovido el epílogo sobre el racionalismo.

    Tampoco habría que demonizar tanto al posmodernismo. A mí, J. Derrida me parece mucho más gracioso que Woody Allen.
    Saludos


  5. El libro de Sebrelli, es la producción de un intelectual en la cima de su maduréz como pensador,y abre valientemente la posibilidad del debate crítico sobre intelectuales tan en boga en nuestras pampas. Quizá, me parece, Nietzsche,o Heidegger sean casos discutibles para ser destronados, sin más, en el plano de la producción intelectual. Nietzsche,como se sabe, desenmascaró en su crítica de la religión como “platonismo para el pueblo”, el instrumento pergeneado por la opresión cristiano eclesiástica medieval, tan nefasta para la ibertad humana y científica; y Heidegger realizó importantes contribuciones al análisis de la era de la técnica y sus consecuencias antropológicas para el devenir humano. Éstas contribuciones no pueden ser soslayadas,amén de que determinadas cuestiones no puedan ser compartidas desde el puno de vista, ético, político ni filosófico (crítica a la democracia, antisemitismo, etc.)En definitiva, creo que el libro de Sebreli pone sobre el tapete que el problema sigue siendo la transmisión acrítica de determinadas escuelas y corrientes intelectuales que reinan en nuestro país, el colonialismo pedagógico y seudocientífico (para ser exactos)que sigue imperando, y que se repite por épocas mecánicamente en la argentina. ¿Habrá que seguir remarcando que nuestro país no tiene una tradición intelectual autónoma, que no se forma a la gente para estimular el pensamiento crítico desde la escuela? Creo que es así. Por que en el fondo, como reflexionan Socal y Bricmont en “Imposturas Intelectuales”, “En cuanto al necesario escepticismo ante la ciencia, debe ser un escepticismo informado, cada persona debe tener la cultura científica mínima para poder juzgar en el asunto. ¿Es mucho pedir esto? Sokal dice que alguien podrá decir que cómo una persona “de letras” podrá competir con él hablando de mecánica cuántica… pero ¿y por qué él sí puede “competir” hablando de historia? Y es que si no pudiera, la militancia política no tendría sentido. Esto nos lleva a la eterna cuestión de “las dos culturas” de C.P. Snow, o de cómo gente considerada normalmente como culta, de ciencia no sabe nada, lo que se explica una vez más por la pésima formación científica que se da en la escuela, tan autoritaria como si se enseñara religión. De ahí las encuestas Gallup y otras, que dan elevados porcentajes de norteamericanos creyentes en el creacionismo, la telepatía o ¡la “posesión diabólica”!Y si esto pasa nada menos que en EEUU,donde se invierte realmente en tecnología y en la formación científica de punta, quiere decir que en Argentina es mucho peor si se escruta la formación de nuestros “docentes” poco preocupados por la investigación, la lectura y demás, en un sistema eductivo “irracional” por donde se lo mire. Esto debe servirnos para analizar y despertarnos,de la anestesia tinelizante, de la escuela, la televisión,y los gobernantes, si queremos prevenir el desastre.



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