h1

Bailarín en la oscuridad

septiembre 28, 2006

Publicado en La Voz del Interior, no sé cuándo, tal vez el año pasado.

Poesía
¡Río Arriba! por Martín Sueldo.
Editorial La Creciente, Córdoba, 2005.
22 páginas y un mini cd de audio.

Por Emanuel Rodríguez
Pequeños relatos desarmados en versos, los poemas de ¡Río Arriba! invitan a situaciones de éxtasis, de danza y erotismo, van en busca de un estadio pretérito y tribal,

la imagen de un río
transparente
con un fondo de arena
y piedra

y encuentran intemperie, un río seco, un hogar que no es hogar.
El breve poemario incluye un mini cd con la lectura de tres poemas en la voz del poeta con un acompañamiento musical que refuerza la idea de lo tribal, y en donde la lectura y el canto son una misma búsqueda hacia lo primitivo. La yapa –en una edición de muy bajo precio de venta, $4, como todos los títulos de La Creciente- no es un capricho: primero porque disociar la poesía de Martín Sueldo con la música por lo menos empobrece la experiencia de la lectura y luego porque el recorrido por el libro tiene mucho que ver con el baile, con además poner el cuerpo a merced de los tambores.
El primer poema, La violación de Lucrecia incluye una estrofa que juega a desmentirse con el resto del poemario:

 

en realidad, no sé bailar.
Tampoco quiero aprender.

En el poema que da título al libro el poeta sugiere

Aísla tus oídos
y baila
para olvidar

pregunta

¿qué haremos
para aceptarlo? ¿bailaremos?

revela

y bailé
olvidando
cuánto duele
la vergüenza

y concluye

bailaré vacío, otra vez
entre flores.

La danza deshabita los cuerpos, exorcismo:

nazco para eliminar
memorias
que me aturdan.

Antes de ese momento tan liberador como perturbador hay un sexo que indaga en las oscuridades del pecado, del tabú:

no vengo para apostar
sino a tomar ginebra
y espiar el escote
a la mujer de mi prójimo,

dice en Hipocampo (envidia), un poema narrativo que también ejemplifica en algunos pasajes cómo la escritura de Sueldo va en busca de la descripción definitiva, a la caza del adjetivo cardinal de la escena:

Volví al hipódromo
endurecido
por tanta lencería cruel.

Recorrer río arriba este poemario, -leerlo, escucharlo, completarlo- depara las satisfacciones de quien viaja por paisajes sombríos con “ojos de niño” sabiendo que allí, en las sombras, en la oscuridad, hay algo que remite al lugar al que todos deseamos regresar.

Anuncios

2 comentarios

  1. Loco: estoy harto de andar corriendo. La semana que viene, lunes, nos tomamos una birra, ok? Lleva la colección completa de La Piedra. Cueste lo que cueste, te prometí comprarla hace años. Salgo de la facu a las 20:00.
    Y por Zeus: ¡¡necesitamos todos el suplemento ternura!!


  2. no puedde ser repeti jeje no importa



Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto: