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Welcome Nikita

noviembre 29, 2006

Yo ya había visto fotos así que sabía lo que le iba a escribir en la tarjetita. “La sonrisa de tu papá es la clara evidencia de que, desde que llegaste, todos vivimos en un lugar mejor”. Lo que no sabía era qué demonios regalarle. Caí, creo, en un lugar común: uno de esos cosos blancos para vestirla. Es un milagro de ojos hinchados, demasiado bonita para barrio Matienzo. Las cosas por las que uno iría a la guerra tienen, definitivamente, su perfume. José Luis y Natalia están felices y uno entra a su casa y se contagia casi estúpidamente, y mira los adornos y se siente feliz, y mira a la perra jugando en el patio y se siente feliz. Nikita ha venido al mundo para hacer de él un lugar con más onda: si vieran cómo amaga a reírse y te deja esperando, como una catarata en suspenso. No me animé a alzarla o no se animaron a dejarme alzarla: no hubiera sabido cómo agarrarla. Sí le acaricié la cabecita y el roce fue un instante mágico. Hay casi dos kilos de humanidad cambiando el mundo en brazos de mi amigo, que me presentó ante su hija como el tío Emanuel. Ella todavía no enfoca, así que no pudo advertir los matices bobos de mi cara. Me habían dicho que uno no debe besar a los bebés, para no pasarles los bichos y esas cosas, así que me contuve y cuando caminaba, veinte minutos después, por el centro, tenía ganas de besar a los peatones, a los perros, a los postes de luz, a los policías que les pegaban a los manifestantes en la Legislatura y a los manifestantes que arrojaban piedras.

Cuando Nikita cumpla 15 años yo seguiré siendo soltero y llorón, y comprobaré que se haya convertido en la mujer más linda de un ciudad que tiene más luz desde que ella nació. Su padre firmará autógrafos y se hará un tiempo para saludarme. “Te salió bonita, guacho”, le diré. “¿Viste?”, me dirá, llevándose la mano a su obeso abdomen, y me convidará un virginia slim. Aspiraremos en silencio el suave humo, asintiendo ambos y mirándola bailar entre los invitados a su fiesta. Sonreiremos, cómplices. Miraremos de nuevo hacia el grupo de bailarines y alguno de los dirá lo que estará al caer: “esteee… ¡y, por dios, qué fuertes que están las compañeritas!”.

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6 comentarios

  1. Virginia Slim y tostadas for ever, qué joder.
    Guardé tu dedicatoria. Es para guardar hasta que sepa leer.

    Abrazo grande,

    José.


  2. Qué lindo todo!!!
    Me emocioné. Gracias por traernos un pedacito de Nikita a todos los que apreciamos lo que la rodea (y ahora a ella).


  3. Excelente Ema.
    Espero que me inviten a los 15.
    Carajo como pasa el tiempo!
    Las más grandes de las felicidades a Joseph y Natalia!


  4. ay q lindo, en realidad no tengo nada interesante para decir, y tal vez x eso no debería estar posteando, pero nada, lo q escribiste es lindo, lindo, y seguro q nikita también, ahora y a los 15.


  5. El texto esta muy bien, ahora lo de demasiado bonita para el barrio Matienzo, con todo respeto; si te cagas!. Vivo en rosedal (el barrio de al lado) y aqui tambien hay gente linda (que no es mi caso), y no seria mas ni menos hermosa si viviera en El country Las Delicias. Y yo seria feo aunque viviera en el Palacio Ferreira!. Y bueno… hoy tuve un mal dia, sino ni lo habria notado!. SaludoS.


  6. jaj, estupendo el relato. La verdá que uno proyecta, pero en tu caso te fuiste a la bosta!

    saludos…



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