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Tita

julio 9, 2007

La culpa fue de Nelson, el dueño de la cabaña en la que vivo. Le fui a pagar el alquiler y me invitó unos martinis secos. Los preparó y nos fuimos a sentar en el living. Hablamos de varios malos escritores. Él había vuelto de Cuba unas semanas atrás y sobre la mesa había unas cajas de cigarros Cohiba. Me invitó y fumamos. En el medio de la charla le conté que lo único extraño de la casa era que si yo dejaba velas sobre la mesa durante la mañana, hacia el mediodía las velas desaparecían. Pasa matemáticamente. No se caen ni se consumen, desaparecen. Nelson pitó fuerte su cigarro y dijo que le resultaba extrañísimo. Le pregunté si podría haber espectros o algo así. Me dijo que no, que él construyó la cabaña hace unos diez años, es todo demasiado nuevo como para que haya ese tipo de cosas. El puro y un segundo martini ya me tenían mareado. No sé fumar: de vez en cuando tragaba el humo del Cohiba y de a poco podía sentir cómo la presión se me bajaba y una leve náusea me iba conquistando desde el estómago. Al frente sí, dijo Nelson. En el tanque de doña Tita, dicen que doña Tita se aparece.

Pité fuerte mi cigarro. El sabor era exquisito. Tomé un trago de martini. La situación era extraña. Nelson me contó que él llegó a conocer a doña Tita. Que la vieja hacía ravioles caseros. Que la gente del pueblo dice que algunas noches se aparece cerca de su tanque.
La cabaña que le alquilo a Nelson está frente al tanque, sobre un monte, a 300 metros de la terminal de Agua de Oro. Al lado de la cabaña hay una casa: allí vive un músico de una banda de cuarteto, y los fines de semana, como la banda tiene recitales, él nunca está. No hay más vecinos en 50 metros a la redonda. En el tanque hay una casa, pero está siempre vacía, salvo algunos domingos de verano.

Ayer hizo un frío descomunal. Me senté al lado del hogar a ver fútbol por la tele. No abrí las ventanas. Después me puse a leer una novela que me regalaron. A la medianoche me puse a escribir algo, a corregir cosas. Me llegó un mensaje de texto al celular: una amiga me contaba que en Villa María estaba nevando. Y me preguntaba qué onda en Agua de Oro. Entonces salí: afuera de la cabaña estaba todo blanco. No se veía el césped. Mi auto estaba completamente cubierto de nieve, y el techo de la cabaña parecía una postal de Bariloche. Las plantas, el piso, todo blanco. La calle. El terreno de en frente, el tanque.

Saqué mi celular y llamé a una chica. Disculpame que te moleste, pero tengo que compartir esto con alguien. La última vez que había visto nevar fue durante el viaje de estudios. Una emoción naif, estúpida, me hacía tartamudear al teléfono. How i wish you were here, cosas así. Cuando colgué seguí mirando la calle.

Venía un auto: la luz alta iluminaba los arbustos blancos y los copos que caían. El paisaje era encantador. El auto iluminó mi cabaña, la casa de al lado, el tanque, los árboles, y la figura de una señora que me miraba detrás de una verja. El auto pasó rápido, dejando una estela de oscuridad.

Miré de nuevo hacia la verja pero no alcancé a distinguir nada. Me metí en la cabaña porque hacía frío y porque estaba ligeramente asustado. Apagué las luces de adentro para poder ver la nieve desde las ventanas. Y entonces la ví de nuevo: una señora de vestido azul, delantal, y un abrigo de lana. Estaba mirando hacia mi cabaña.

Cerré inmediatamente las ventanas, prendí la tele. Un amigo me había prestado la primera temporada de Studio 60 así que me puse a ver uno de los últimos capítulos. Mathew Perry hace de guionista de un programa de humor. Yo volví a sentir una leve náusea, aunque esta vez no había bebido nada. Había fumado durante el partido: no ví el primer gol de Riquelme porque estaba armando un porro chiquito, nada serio. Igual, trataba de ver la serie convenciéndome de que sólo estaba sugestionado por la conversación con Nelson. Que ninguna vieja andaría fuera de su casa una noche tan fría.

Me quedé dormido en el sillón, al lado del fuego. Desperté cuando el capítulo terminó, y me fui a la cama. Llevé la estufa eléctrica.

Me desvestí rápido. Me dejé la polera puesta. Apagué la luz y la cabaña quedó iluminada sólo por el resplandor del hogar y la luz de la estufa. A través de la ventana que está al lado de mi cama se veían las copas de los árboles cubiertas de nieve.

Eran las tres de la mañana. La leña crujía en el fuego: era el único ruido, hasta que se oyeron unos pasos afuera. Me puse alerta. Sentí los pasos cada vez más cerca. Las tres de la mañana, por dios. ¿Quién podría venir a la cabaña a las tres de la mañana? Más pasos, cada vez más cerca.

Y la puerta. Tres golpes en la puerta.
No respondí. Tres golpes más.
Y la voz de una anciana.

Nene, ¿estás dormido?

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10 comentarios

  1. es un cuento o te pasó?
    era una vieja fantasma o la vieja del almacén que iba a cobrarte un fiado?


  2. como haces para que salga un estratcto de la entrada!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!
    nene… estas dormido?


  3. lo qué?

    no sé de qué hablai, nardo.

    mariana: las cuatro cosas.


  4. Aguante La pata del mono y/o The Ring, obvio la primera original japonesa de 10.000 pesos argentinos. Abrile, se está cagando de frío.


  5. se que no sabes, pero en el fondo, muy en el fondo, esta mi perro, y es un hijo de puta que se me para al lado de la computadora, yo reniego porque las entradas a mi wordpress estan enteras siempre y ocupan lugar, y el animal me mira, tuerce la cabeza y juraria que sabe que estoy renegando!
    nene… estas dormido?
    ay por dios, si me habra dicho eso mi abuela, vieja despierta si las hay


  6. Ema: ¿Te fuiste a vivir ahí para que te pasen esas cosas? Mudate, chabón.


  7. NARDO: en wordpress hay una herramienta para hacer eso, es bastante intuitiva la cosa: es una línea que dice “more”, que se ubica en el recuadro de edición del texto.

    en blogspot no tengo idea porque no uso esa poronga.

    PABLO: el alquiler es muuuuy bajo…


  8. esta bien, era cierto que era muy intuitiva, por eso no la encontraba, y, si, ya soy del club de los que odian a blogspot, solo por no poder separar en categorias
    hijos de mil puta


  9. conozco un amigo al que una entidad paranormal le corrigió el blog
    a vos creo que no te hace falta pero averiguá, por ahí sabe hacer otras cosas
    saludos!


  10. (No pongo el nombre Sole porque ya me da verguenza aparecer tantas veces, debo parecer maniática.)
    De todos modos, encontré esta otra entrada que habla de blogspot: yo odiaba esas idioteces hasta hace dos semanas que me abrí, primo, el wordpress, pero como soy muy limitada, me limité a abrir un blogspot, que me resultó más fácil. Ahí quedó el wordpress, hermoso, pero inútil, para personas de mi calaña. Emanuel, si conocés a alguien que quiera apadrinar mi wordpress y desputar la escritora berreta que late en mí, agradecida, me sentiría menos tonta.
    Por ahora me contento con el blog y con leer cosas como ésta y otras que son re pilas, como se dice ahora.
    Parezco una vieja, hasta en eso.
    Eh, y que gráfico el cuento, muy interesante. Me dió cagaso a esta hora de la noche del lunes….lunes…me da terror de pensarme sola en casa. Mmmm…ay…



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