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Sábado

febrero 10, 2008

 

Domingo. 03.20 / Hank
El final de Californication con You can’t always get what you want es eufórico, salvaje, brutalmente sentimental. Yo estaba tomando un té con canela y miel, tirado en el sofá. Puse el volumen al máximo, apagué las luces. Estaba cansado pero no pensaba irme a dormir sin saber cómo terminaba todo. Me paré, me agarré la cabeza. Una vez festejé un gol de talleres con la misma locura. Caminé por el living de mi casa de una punta a otra. ¿Qué tiene Californication que me gustó tanto? a) Natascha McElhone . b) Habla del amor. No de la fidelidad. Del amor. c) Podés probar variantes, pero un hombre crece a los golpes, cogiendo mal y frente a una página de word en blanco. Si no, no crece. d) Pegar, dejarse pegar: las formas que tiene un hombre de ganar algo siempre tienen que ver con las manos. e) Natascha McElhone tiene algo en los ojos que es lo que busco en todas las mujeres que quiero que me vuelvan loco.

Sábado 23.45 / Rock
Llueve y mi auto no resistiría tanta naturaleza. Pido un taxi hasta Agua de Oro mientras me entero de que el Cosquín Rock se transformó en una bola de barro, agua, mi amiga J. y veinte mil remeras de los Redondos. Hay varios periodistas varados en la redacción y están viendo un partido de jockey masculino. Racing acaba de empatar. Hace tres días que no veo a J. y ahora que sé que se le mojó el pelo, la ropa y el gesto de yo sabía que esto tenía que pasarme querría ser el dueño de algún vehículo capaz de rescatarla. Pero no. Voy a ir casa a ver el final de Californication en mi sofá. Desde que entré al diario hasta hoy pasaron exactamente tres años y aprendí tres cosas: que se puede vivir de escribir, que la impotencia de los que no pueden no es tan peligrosa al fin, y que no hay que ir a Cosquín Rock ni siquiera por trabajo. J. también lo sabe, pero a ella le gusta Horvilleur.

22.30 / Hollywood
Hoy tuve tu nariz entre mis ojos todo el tiempo y me doy cuenta porque no dejo de escribir “tu nariz” aunque estoy escribiendo sobre el final de la huelga de guionistas tu nariz en Hollywood tu nariz tras tres meses tu nariz de negociaciones tu nariz arduas. Lo que no me gusta del periodismo es que son pocas las veces que tu nariz es noticia. C. está trabajando en el escritorio de al lado. Escucha Nelly Furtado. Me mira y se saca los auriculares: “Tenés algo raro en la cara, la nariz de otra persona”, me dice.

21.00 / Poder
Voy a inventar una Sprite con tu nombre y voy a escribir un slogan que diga “las cosas como son, ahora me hacés bien, estés donde estés”. Probablemente el único que compre esa Sprite sea yo. Eso es lo que me hace sentir poderoso.

18.00 / Judíos
Vuelvo de Río Cuarto y estoy leyendo en el colectivo El lamento de Portnoy en una edición de bolsillo prestada por un amigo que subraya los libros. Me entusiasma tanto la novela como el subrayado, que marca con fuerza una lectura posible y una potencial biografía de mi amigo, como si él pudiera armar su vida con los pedazos de esta que Philip Roth cuenta. Hay partes que hablan de la madre, que tienen doble subrayado. También las de la culpa. Y las del fútbol. Otro libro que tengo que comprar nuevo para devolver: no quiero perder estos subrayados por nada del mundo.

17.15 / Ojos
Me despierto de dormirme en el colectivo y soñar un exacto paralelo entre los ojos de Natascha McElhone y los de la chica de una foto que veo siempre antes de dormir. Esos ojos. Yo quiero que me miren como Natascha mira a Truman cuando ve que Truman le arma la cara con recortes de revistas. Y en esa parte del sueño aparecen los ojos de la chica de la foto. Y la nariz.

15.00 / Río Cuarto
Me subo al colectivo con un abrazo como una sopa de quaker. Me dice algo sobre los gestos, no la escucho, me distraigo pensando que voy a leer a Philip Roth y que lo que más me gusta de esa ciudad es la mesa en la que almuerzan los padres de la mujer que me dice gracias sin saber que yo gané más. Por cinco horas ella tuvo un copiloto, yo tuve una familia.

13.30 / Almuerzo
Río Cuarto es rara y parece un dragón dormido, un animal descansando. Hay muchas 4×4 y las mujeres que caminan por la calle son hermosas. Por ley, las mujeres feas de Río Cuarto se van a vivir a otros pueblos como La Carlota o Alcira Gigena. En Río Cuarto no hay autos viejos ni mujeres feas, y la bondiola no tiene grasa. Nelson me regala un pedazo y yo me imagino que será mi cena por dos semanas.

11.20 / Ruta
Carla maneja y yo tengo mucho sueño. Paramos en Almafuerte y voy a comprar agua. En la estación hay una chica desayunando. Me mira, la miro. ¿Querés jugar? No voy a apartar la mirada. Ella tampoco tiene nada que perder. Sonrío de un solo lado de la boca y ella también hasta que baja la vista y ve que tengo dos botellitas. La próxima vez que me mira tiene cara de perversa. Carla sale del baño y le pregunto ¿En serio no viste Californication?

09.00 / Amiga
Tiene que viajar a Río Cuarto en el auto nuevo de su papá y cree que no tiene copiloto. ¿Cuántas horas son? Tres. La mitad del viaje voy a hablar de una serie que empecé a ver hace dos días. La otra mitad, de la nariz de una chica. Después me vuelvo porque tengo que ir al diario. Maldito Cosquín Rock.

Bueno.
¿Vamos?

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8 comentarios

  1. la única palabra que escuchaste de C. es la que define el 98,9 por ciento de tu encanto: los gestos. Este, los cientos de otros que tuviste de seis meses para acá, todos los que te veo cuando pensás en una nariz que está del otro lado del mar.
    Te quieroooooooooooooooooooooooooo


  2. […] Slice of Scifi – Science Fiction TV & Movie News, Interviews & more placed an observative post today on SábadoHere’s a quick excerpt […]


  3. Man, no se si es el tema de los strokes que sonaba mientras leia esto pero me pone bien maricon darme una vuelta por aca. Voy a poner a bajar Californication, mientras leo a otra persona en los apuntes que subrayó, estudiando para una supuesta materia de periodismo que rindo mañana.
    Y me voy a quedar pensando que es al pedo si es cierto que las noticias nunca hablan de la nariz de la gente.


  4. carlos…


  5. Anoche-por domingo- agarré justo un capítulo de Californication recién empezado. Me puse a verlo movido por los halagos recibidos en este blog. Me fascinó. Y me quedé con una frase del tipo ex- expedientes X. La frase en él tiene un tono de desesperación derrotista, como un existencialista pero a lo yankee: “Nado en un mar de vaginas sin sentido” Como esos pequeños dramas de la gente rica que sufre el non-sense de su opulencia, algo así me sonó: una ostentación implícita. Admiro a ese tipo por poder decir con total franqueza “nado en un mar de vaginas sin sentido”
    p.d: totalmete de acuerdo: se crece frente a una pantalla en blanco, y una fuckin mínima reyita vertical titileando como un corazón gráfico. Lo de cojer mal, bueno, por suerte no son muchas las que nos confiesan nuestras torpezas, así que yo guardo para mí la ilusión de ser un acreobata soviético en esas prácticas. ¡Iluso!
    p.d2: Por fin alguien valora los libros obsesivamente subrayados.Yo los subrayo y los escribo. Mi mejor amiga dice que no puede leer así mis libros, que la distraigo.


  6. y que copiloto! te adoro amigo, porque sos capaz de hacer cosas. definitivamente las haces, por uno.


  7. No puedo seguir series. Siempre me olvido del horario en que las vi la primera vez.
    Ayer enganché una serie nueva, creo. “Help me help you”. Me encantó. Espero acordarme cuando dan el siguiente capítulo, aunque seguramente no lo haré.
    En fin.

    Saludos


  8. que ternura lo de la nariz.
    saluttt!



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