h1

El arte no sirve para nada

febrero 21, 2008

Pensamiento abstracto

El arte no sirve para nada. Oscar del Barco se recuesta en el sillón. No tiene remera ni calzado, pero sí un pantalón de gimnasia manchado de pintura. Su melena canosa parece desconocer las posibilidades de un peine. Sentado en el sillón y rodeado de sus cuadros parece un loco, o una caricatura de un demente.
Le molesta que lo llamen “filósofo” y con el mismo fervor se opone a que, ahora, le digan “pintor” y a que cualquier adjetivo acompañe la mención de su apellido. No le gustan las entrevistas y por eso sólo acepta conversar. Eso que es Oscar está sentado en un sillón y dice que “el arte no sirve para nada”.


Esta tarde a las 19.30 en el Centro Cultural España Córdoba (Entre Ríos 40) se inaugura una muestra de sus pinturas. Hasta hoy, la gente que sabía o podía saber que Oscar del Barco además pinta se reducía a su círculo íntimo, familiares y amigos que estaban al tanto de que el autor de tú/él pasaba horas encerrado en un cuarto, una habitación que, desde mediados de la década de 1990, comenzó a colmarse de cuadros.
Esos cuadros ahora lo rodean: son muchísimos y el living de la casa parece un laboratorio surrealista. La primera sensación que tengo después de la presunción de la locura de Oscar es la de ser testigo de un exceso.
El recorrido por las tres salas del España Córdoba en las que se exponen las pinturas de Del Barco también da esa sensación de exuberancia, como si la obra fuera en dirección a una desmesura en la que todo es nada. De la misma manera que no sirve para nada, el arte según Del Barco no dice nada. ¿O si dice lo dice en su no decir? Es en este punto en donde la obra pictórica de Oscar se relaciona de manera más explícita con su escritura y con su método filosófico: la exploración de la paradoja, la tensión de la paradoja hasta los límites de la tautología (el “vacío sin vacío”, el “ser sin ser”, el “dios sin dios”…). Las pinturas no dicen nada, simplemente son, acontecen, irrumpen. Si dicen algo, ese algo es intraducible, no tiene nombre. Uno puede apenas aventurar a aproximarse a un sentido, alguna idea sobre la restitución de un caos, el erotismo del exceso, la violencia que deviene de la belleza convulsa.

del-barco-23.jpg

del-barco-23.jpg

Hay más de 100 obras en exposición y ninguna deja de parecerse un poco a Mondrian, un poco a Kandinsky, un poco a Miró, un poco a Pollock. “Robo, copio”, explica Oscar en su entrevista que no es entrevista. “Ahora estoy trabajando con lo que los surrealistas llaman ‘azar objetivo’, quemo los cuadros y dibujo encima de lo que dejó el fuego”, agrega, sobre la serie de cuadros quemados, su producción más reciente. A partir de lo que el fuego dibuja, Oscar interviene con alguna “pavada”, un triangulito, una ráfaga de hilo rojo, una forma sin forma.

Objetos encontrados
Hay en los cuadros que Del Barco no firma una constante experimentación con el azar: lo que hay es lo que acontece, lo que pasa. Su pintura incorpora objetos encontrados, basura, recortes de diarios, bolsas, huesos, deformaciones accidentales del soporte que eligió para pintar (maderas, lienzos, cartones). ¿Qué busca restituir ese arte convulso, esa exasperación que a veces aparece infantil, ingenua, y otras veces como el colmo de una lucidez atormentada? Si esto fuera una entrevista, yo se lo preguntaría.

Hay otros cuadros en los que el collage destruye esa ambición de nada: palabras escogidas –no encontradas, o acaso encontradas en un lugar en el que sólo habría esas palabras– recortadas junto a rostros con ojos cerrados, recortes de noticias asociadas a campos de concentración, a situaciones de guerra, a la última dictadura militar en la Argentina. Allí parece desmoronarse la abstracción que domina el resto del conjunto: un estilo que no es estilo. ¿O es que de pronto ocurrió la figuración, el mensaje llano? Hay pocos cuadros con títulos: un tríptico lleva por nombre Irak y ese sustantivo tiene un peso descomunal. ¿Cómo resistir la tentación de asociar, al fin, imagen y palabras posibles, colores y tragedias? En otro cuadro, titulado Homenaje a Miró, hay una reproducción de revista de un cuadro de Joan Miró, intervenido a pincelazos por Del Barco. Es tan fuerte lo que no dicen esos cuadros que hasta parecen decir algo.

Lo que no es
En el catálogo de su muestra, Oscar del Barco se define con una frase asombrosa: “Una nada a la que llaman con mi nombre”, y explica su “visión trágica, la única aceptable, sangrienta y desgarrada del mundo”. En su sillón, sin camisa y completamente despeinado, me dice que la única razón por la que sigue vivo es la cobardía. “No tengo el valor para no seguir vivo”. El infierno de la humanidad le produce un dolor que yo admito no poder siquiera imaginar. Le pregunto si la filosofía, si los libros, si la pintura no ayudan un poco a sostenerlo. O si acaso el amor, su mujer, sus hijos, su nietita que pasa corriendo en ese instante. Responde que sí, claro. “Pero todo eso es tan efímero”. Después Oscar cuenta una anécdota que parece estar detrás de toda su pintura sin anécdota: él había buscado durante décadas un disco de música contemporánea, el Quinteto para vientos Op. 15 de Schoenberg. En México, un amigo le prestó el vinilo, pero Oscar lo dejó en la luneta del auto, expuesto al sol, y el disco quedó destruido, doblado por el calor. Se le había escapado. Años después, ya en la Argentina, le prestaron un CD. Finalmente lo estaba escuchando, y allí cambió su concepción del arte, pensando en “esa iluminación que nos sostiene que impide que muramos en este mismo instante”.

Tal vez haya algo más allá de la cobardía, entonces, algún sentido posible de encontrar en el despojo, en todo lo que ni Oscar ni su arte ni su filosofía son, un sentido que viene desde otro lado, desde un lugar sin nombre. Un estado de gracia que simplemente ocurre, acontece, está.

foto-oscar-del-barco.jpg

Durante toda la tarde, un electricista ha intentado sin éxito arreglar el timbre de la casa de Oscar. De a ratos un sonido insoportable obliga a los habitantes a levantar la voz y gritar: “No para, no paraaaa”. De vez en cuando es Oscar el encargado: se incorpora, casi desnudo, descalzo, se asoma a la ventana y le grita a un hombre empecinado en apretar el botón. Después se sienta. “Me interesa la idea del fracaso en el arte – retoma–. No me interesa el éxito. En este mundo, el que se la cree está frito”.

Anuncios

7 comentarios

  1. lo leí, lo leí, lo leí ! lo leí esta mañana en el diario… hola…


  2. q bueno q pusiste esto.
    muy bueno emanuel.
    saludos niño.


  3. Muy buena entrevista para no ser una entrevista.


  4. JAJAJAJAJAJAJAJAJAJ,¡QUÉ LA TIRÓ!!


  5. ¡Coño!el chalao me plagia y en 40 años rasgará los lienzos diciendo que “no son lienzos” y que mi mural “El segador” tiene la culpa de la guerra dels Segadors de 1714. ¡Bon cop de fals!


  6. Al leer la entrevista con el pintor no pintor ¿sí pintor?¿Dónde está pintor?, cuya transcripción ustedes publican sentí algo que me conmovió, como si no hubiera transcurrido el tiempo, ni el espacio, ni la nada, haciéndome tomar conciencia (muy tarde, es cierto, ya estoy mirando crecer los lirios desde abajo) de la gravedad trágica de lo ocurrido durante mi experiencia de yacer bajo tierra, vivir en una nube y recordar el movimiento que se autodenominó “cubismo “. Al leer cómo Oscar Transatlántico, relata suscinta y claramente el asesinato del ARTE!!!¡AYYYYYYYYY!QUE SUERTE QUE DISFRUTÉ EN VIDA DEL ARTE Y LO HARÁN MIS DESCENDIENTES!


  7. Don Picasso, mire Ud. ahora a las posesiones satánicas la llaman pensamiento abstracto.El mundo está perdido.¿Cómo le llamarán a las torias de Einstein?
    Amén



Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto: