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María – Parte 3

mayo 26, 2008

Parte 1

Parte 2

Estuve buscando el teléfono de Alice Munro: la secretaria de la embajada me dijo que lo conseguiría, y la llamé durante tres días seguidos. La embajada queda en Buenos Aires, y la secretaria habla con un tono híbrido, una especie de español concebido en la universidad porteña pero con los restos que el francés deja en cualquier otro segundo idioma. Un español irresistible, nasal y amable, la música de un exilio al revés.
La secretaria me pregunta por qué busco a Alice, le explico que quiero entrevistarla, que trabajo para un diario de provincia, que si bien los libros de Alice no se consiguen en Argentina, quiero entrevistarla porque creo que es la mejor escritora del mundo.

-¿Y usted es periodista?
-No. Pero trabajo de eso.
-¿Estudió letras?
-¿Cómo sabés?
-Todos los periodistas que estudiaron letras dicen lo mismo.
-¿Cómo te llamás?
-Marie.

¿Qué pasaría si le dijera a Marie que el jueves voy a estar en Buenos Aires, que me gustaría salir a tomar algo con ella, que su español de extranjera me resulta irresistible?
Tengo 29 años y una incapacidad absoluta para ser otra cosa que esta persona torpemente arrojada a un mar de emes.

María vino a trabajar con su remera blanca, estampada con una pregunta en inglés. Es una remera elegante, que no deja de combinar con la parte del uniforme que María acepta llevar. Tiene piernas largas, delgadas. Su punto fuerte es el rostro: una cartografía de lo inalcanzable. Me enamoré de ella dos días después de verla por primera vez, cuando entendí que jamás podría describir su cara y cuando me dijo que tenía pareja, que estaba por casarse. Una belleza rarísima, casi insoportable. No fui paciente porque no tenía sentido serlo: la invité a salir y me dijo que no.

En uno de los cuentos de Alice Munro dos chicas juegan con sus nombres y los nombres de otras personas: tachan las letras en común y cuentan las restantes. El número que resulta es una clave sobre la relación que unirá a las personas en cuestión. Se escriben los nombres completos, y el juego no deja de ser una metáfora de lo que recibimos cuando recibimos un nombre. Me gustaría saber por qué los padres de María la bautizaron así. En mi caso, se trata de una coincidencia extraña: nací el mismo año en que prohibieron en la Argentina la proyección de una película porno, Emmanuelle. A mis padres les gustó el nombre, en su versión masculina. Después se enteraron de que quiere decir “Dios está con nosotros”.

Marie Moss tiene nombre de cantante pop, de estrella juvenil. Por teléfono no me animo, pero le digo que me pase la información de Alice por e-mail. En unas horas me llega el primer correo: Marie se disculpa por su flojo español y me explica que la secretaria de Alice Munro le pedirá a la escritora su autorización para que Marie me dé el teléfono. Luego me pregunta si realmente lo de Alice es tan bueno. Le contesto que muchas gracias y que sí, lo de Alice Munro es francamente excepcional. Le escribo entonces que el jueves estaré en Buenos Aires, que si ella quiere le puedo prestar un libro, que sólo hará falta que nos encontremos por ahí.

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5 comentarios

  1. emanuel, que te vaya de lujo en buenos aires (tanto con marie como en ARTEBA08). espero que ese viaje sea una buena previa para la pinchifest. un abrazo.-


  2. Ema, un para de cosas. 1_ “Los libros de Alice Munro no se consiguen en argentina” No podés ser tan despiadado de incitar un apetito de lector tan grande en uno, y luego desbaratar su posibilidad de satisfacción. Un imposible. Lo que me lleva al punto 2_ Un rostro como cartografía de lo imposible. Por azar o no, siempre termino anclado de minas con “compromisos” previos; lo que me lleva a ser “el otro” y a destruir hogares, o a sentir hogares posándose sobre mí, destruyéndome.3_ Con respecto a la parte 2 de la serie, nuevamente te despachaste contra “la literatura cordobesa”, como otras veces. Eso me desconsuela un poco- por la simple razón de haber nacido en esta provincia mediterránea- pero lo más probable es q estés pensando en unos pocos nombres, que no figurás por razones que vos conocerás.Espero que sea así 4_El laconismo hoy no fue lo mío. Siempre tardo en terminar, lo cual es bueno en ciertas situaciones íntimas, mas no en un comment. En fin…Saludos, y va bien la serie…


  3. Destruir hogares, destruir hogares.Si ya parece una manía.Me gusta el relato, me gustaría, también, un hogar entre María y Emmanuelle, o entre Emanuel y Marie. O Emanuel y Emmanuelle. María me embola un poco por el nombre, ya la veo medio mosquita muerta, no sé. Con Romina me pasaba lo mismo, me hacen acordar a la mujer de Tom Cruise.
    Voto por una fotocopiadora en donde Alice Munro.


  4. Apoyo a Florencia. Bueno, no la apoyo a ELLA, apoyo su idea sobre una fotocopiadora donde Alice Munro.


  5. De acuerdo con Javi en el punto número 1. Ahora vas a tener que prestar todos los libros de Munro, Pinchilón, te la buscaste.
    Suerte con Buenos Aires y el Mar de Emes.



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