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Nada que ver

junio 19, 2008

La historia de por qué soy hincha de Talleres es una historia común: mi papá me llevaba a la cancha, yo lo miraba sufrir y disfrutar, y cantar viejo y glorioso Talleres.

Una vez le pregunté quién era Nabarrá.
–¿Qué Nabarrá?
–El de la canción.
–¿Qué canción?
–Viejo y glorioso Talleres, de corazón sin igual, ¡Nabarrá te lo agradece, y te alienta hasta el final!

Mi papá se empezó a reír, no podía parar. Cuando logró contenerse me explicó que la canción decía “La barra te lo agradece”.

Hasta ese momento en mi imaginación un gordo grandote y gritón agradecía desde la hinchada, ¡gracias, talleres, gracias!

Unos años después, en el 86, me hice hincha de Racing de Avellaneda por una tapa del Gráfico en la que salía el Toty Iglesias. Desde entonces tengo dos camisetas de fútbol en mi placard.

Con Racing celebré la Supercopa del 88 y el Campeonato del Paso a paso.

Con Talleres celebré el 5 a 0 a Belgrano, el ascenso, la Conmebol, y el clásico con la cancha llena de hinchas celestes.

Y punto.

El resto ha sido pasarla mal, sufrir, llorar. No sé por qué lo hago, pero escucho los partidos, o los veo por la tele y me convierto en un ser despreciable, de mal humor, cabizbajo y pesimista. Toda mi fe en la humanidad se transforma en una bola de odio.

Este año es el peor para ser hincha de los dos equipos de los que soy hincha. Talleres juega la promoción para no descender de la B, contra un equipo que se llama igual que el otro que me gusta. Y Racing tal vez termine jugando la promoción para no descender a la B, contra Belgrano. Fuck.

Todo esto para decir algo que nada que ver: hay un mail en cadena que me pareció genial, se llama “suponete”. Lo transcribo abajo. Lo reenvié. Después siguió llegando, y llegaron mails que le respondían. Se puso bueno. Transcribo también una de las respuestas.

Personalmente, soy hincha de talleres, soy hincha de racing, y adhiero completamente al primero de los mails y a lo que dijo Cristina Fernández sobre los caminos institucionales: los modelos de país deberían construirse formando un partido político y ganando las elecciones. Con los medios a su favor, con la clase alta a su favor y con la clase media a su favor, el reclamo del campo y el modo que ha dispuesto para reclamarlo me parece autoritario y antidemocrático. Los que se quejan de que el país está dividido no quieren solucionar la división –eso no se soluciona–, quieren simplemente tener más poder de decisión que la otra parte.

Por dios, pase lo que pase, que no descienda Talleres. Este país ya es demasiado insoportable.

ACTUALIZACIÓN: lectora prudente y veloz aporta datos sobre “Suponéte”, parece que viene de acá.

Suponéte

Suponéte que yo heredé una fábrica de consoladores, y que durante veinte años la pude mantener casi de pedo. Producía consoladores para la Argentina porque mis costos para fabricarlos eran muy altos, y mi fábrica no era tan competitiva como para exportarlos. Los consoladores taiwaneses eran mucho más baratos.

Suponéte que mi problema era que, por cada peso que yo ponía, mi fábrica rendía, en las mejores épocas, 5 centavos. Los taiwaneses, por cada peso invertido, ganaban 40 centavos. Y así era que podían bajar el precio de venta de sus consoladores para competir con los míos, y así era que ellos vendían más consoladores que yo.

Para fines de la década del ‘90 mi fábrica estaba fundida y yo le debía al banco mucha plata.
Ahora, suponéte que un día el gobierno decide devaluar la moneda. Ellos piensan que si se devalúa la moneda se favorece la producción, porque se achican los costos nacionales en relación al precio internacional. A mí me re conviene porque puedo empezar a ganar más plata por cada peso invertido, y así puedo competir con los orientales que producen consoladores en Taiwan. Eso sí: para devaluar la moneda, la sociedad entera tiene pagar el costo, o por lo menos una parte. Los sueldos valen menos por más que se los mejore, por más que ahora cobremos más plata que antes, tenemos menos poder adquisitivo. A pesar de esto, la sociedad decide hacer un esfuerzo porque sirve para reactivar la producción nacional y generar trabajo para todos.

El gobierno, en su decisión de favorecer a la producción nacional, me refinancia mi deuda con el banco, me da una tasa de interés muy barata, y yo puedo quedarme con mi fábrica. Además, para mantener el precio de moneda devaluada, sale a comprar dólares todo el tiempo, miles de millones de dólares para que los consoladores argentinos sean competitivos. Otra cosa: para hacer consoladores necesito goma. Y la goma es un derivado del petróleo. Y como el petróleo tiene precio internacional y está en dólares, cada vez más caro, el gobierno me rebaja el costo de la goma, subsidiándola.

Tanto la plata para pagar mi deuda con el banco, como la que ponen para mantener el dólar alto, como que la me dan para financiar la goma, sale de las arcas nacionales. Es así que entonces, todos los argentinos ayudan a pagar mis deudas y a financiar los costos de mi producción.

En fin, ahora yo tengo mi fábrica con una rentabilidad de treinta y cinco por ciento por cada peso que invierto. Encima, trascartón, se reactivaron todas las fábricas del país, hay más trabajo, menos pobres, subieron los salarios. Ya van cinco años seguidos en que la situación mejora cada día. Mi actividad esta tan subvencionada que prácticamente no tengo riesgo empresario, es decir, tengo que hacer fuerza para que me vaya mal.

¿Y entonces qué pasa? Pasa que de golpe en China hay una revolución sexual. Todas las chinas se revelan, hartas de que los chinos no se pongan las pilas en la catrera, salen como locas a comprar consoladores de goma. Miles de millones de chinas haciendo cola para comprar artefactos que satisfagan sus necesidades íntimas. Ante esta situación, el gobierno chino declara la emergencia sexual y saca una Ley de Seguridad Consolante, abre las fronteras, sin impuestos, para todos los consoladores del mundo que quieran entrar a la China. El precio internacional de los consoladores se dispara, un consolador sale dos, tres, hasta cuatro veces lo que salía antes.

A mí me viene al pelo, claro. Y suponéte que por cada peso invertido puedo sacar hasta dos pesos con treinta centavos, una rentabilidad del ciento treinta por ciento.

Así es que hacer consoladores, de golpe, no sólo es una actividad que me permite vivir bien, sino que ahora me convierte en millonario. Y eso que soy un “pequeño productor de consoladores”, que no es lo mismo que ser un productor de pequeños consoladores. Así y todo estoy ganando. Suponéte, cuarenta mil pesos por mes. Chocho de la vida, ¿no?

¿Pero qué pasa? Como hacer consoladores es tan rentable, muchos de los que hacen fideos, remeras, lapiceras, latas de comida, remedios o galletitas dulces, se vuelcan masivamente a la industria del consolador. ¿Por qué? Porque todos quieren hacer mucha guita, claro. La consecuencia directa, en Argentina, serían por lo menos tres:

Todos los consoladores se venderían al exterior, dejando a los consumidores de consoladores argentinos sin el producto, o al mismo precio que se paga afuera, pero muchísimo más caro. Como nuestros sueldos están devaluados para que se puedan fabricar casi todo los que se nos ocurra, esta consecuencia es absolutamente injusta, ya que hacemos el sacrificio para que se puedan fabricar consoladores pero nos quedamos sin la capacidad adquisitiva para poder comprar esos mismos aparatitos que nosotros mismos fabricamos.
Como muchas fabricas se cambiarían al rubro de los consoladores de goma, se dejarían de fabricar muchas de los bienes que recién enuncié, y al haber menos cantidad de esos bienes, aumentarían automáticamente de precio, con lo cual nuestros sueldos devaluados perderían poder adquisitivo con respecto a todos los productos que se comercializan en los supermercados, chinos, y almacenes de nuestro barrio.
Además, como es tan rentable hacer consoladores, mi fábrica aumentaría de valor. Antes valía cien mil pesos y ahora valdría quinientos mil. Entonces ya ni siquiera haría falta que trabaje. La alquilaría y me iría a pescar al costado de la ruta. Vendrían pooles consoladoriles, fondos de inversión, y empezarían a alquilar todas las fábricas del país para hacerlas producir consoladores.
El gobierno, entonces, ante tremenda situación, debería tomar cartas en el asunto. Porque la gente lo había votado por haber reactivado la economía pero siempre y cuando los sueldos le alcanzasen para vivir -lo cual es lógico, claro que sí-. La gente acepta pagar el costo y la deuda de los sectores productivos, pero a cambio de poder trabajar y comer, como mínimo, y por ahí, en el mejor de los casos, progresar.

Y entonces, suponéte, lo que hace el gobierno es ponerme retenciones móviles a la exportación de consoladores, con lo cual, ahora mi rentabilidad vuelve a ser del treinta por ciento. Cuando aumenta mucho el precio del consolador, aumentan las retenciones, cuando baja el precio del consolador, baja la retención. Yo siempre gano lo mismo, o sea, bien, muy bien, un treinta por ciento anual, que es seis veces más que lo que gana una fábrica de consoladores en cualquier lugar del mundo.

Suponéte, entonces, que soy un tipo irracional y egoísta. Suponéte que además no tengo memoria, no me acuerdo de la situación en la que me encontraba antes, y me olvido además de los esfuerzos que hizo toda la sociedad para que me vaya bien. De golpe me junto con todos los productores de consoladores y armo un quilombo bárbaro. Dejo la caña de pescar a un costado, y corto la ruta, no permito el paso de ningún otro producto. Genero desabastecimiento, suben los precios, la gente pierde aún más poder adquisitivo, pongo en jaque cuestiones de peso.

Para justificarme, me dedico junto a mis compañeros fabricantes de consoladores a diseñar un discurso que me exculpe de mis acciones: “Consoladores=Patria”, “Yo estoy con los Consoladores”, “Nosotros hicimos la Patria”, “Cristina tirame la goma”, “Los consoladores nos sacaron de la Crisis”, “Dildo o Muerte”.

La oposición y los medios me apoyan, aunque lo hagan solamente porque están en contra del gobierno y se aprovechan de la situación porque juegan su propio partido, con irresponsabilidad y una falta de ética total. Suponéte que a mí no me importa y me aprovecho también de ese apoyo.

El gobierno no me reprime, es sumamente racional al respecto del manejo del conflicto social. Entonces yo me aprovecho de esa situación y radicalizo mi protesta, la agudizo. Los medios y la clase alta, que siempre habían condenado los cortes y el uso de la fuerza en la protesta, ahora lo apoyan, con lo cual todo me sale redondo.

Ahora bien. Hasta acá, la historia es igual a la del campo. Ya lo sé. Pero suponéte que de golpe, el gobierno, y en relación al hipotético conflicto con los productores de consoladores de la Argentina, dice: “Bueno, consolador, tenés razón: te voy a sacar las retenciones móviles.” Yo me pondría re contento, haría un acto en Rosario y saltaría de alegría por haber ganado la batalla junto a todos mis amigos de la Sociedad Consoladora Argentina, la gente del Pro Consolador, la Carrió que apoya a los consoladores hasta las últimas consecuencias. Listo: gané.

Suponéte todo eso, si. Pero al otro día, el gobierno dice: “Te saqué las retenciones, pero también se las saqué al petróleo, y además dejo de comprar dólares para mantener el tipo de cambio, y además, ¿sabés qué?, voy a dejar de financiarte tus deudas con el banco, y voy a liberar las paritarias para que los trabajadores exijan los sueldos que quieran, voy a dejar de hacer rutas para transportar consoladores y voy a mandar esa guita para hacer hoteles alojamiento populares, y además voy a lanzar un montón de medidas para fiscalizar a la producción de consoladores porque ese sector es el que más evade impuestos en nuestro país”.

Entonces, así, aumentaría la goma a costos en dólares. Y el costo del trabajo aumentaría a valores euros. Y encima tendría más presión fiscal y se me iría el treinta y tres por ciento de la ganancia que antes no pagaba porque me hacia el dolobu. Para colmo, se revaluaría la moneda porque el gobierno ya no saldría a comprar dólares, con lo cual la diferencia que hacía antes en el mercado internacional se achicaría.

Ahora no tengo retenciones, y aunque sigo ganando plata, gano inclusive menos que cuando se me hacían retenciones.
Suponéte que un día se acaba la fiesta sexual en China. Las minitas vuelven al lecho masculino porque los chinos hombres se pusieron a estudiar tantra como locos, y ahora, pese a todas las predicciones, filosóficas y de mercado, pueden mantener una erección durante cuarenta y ocho interminables horas. Y el sexo adquiere la calidad de “actividad protegida por la República Popular de China”. Por efecto de la transnacionalización de la cultura oriental, se abren escuelas de tantra en todo el mundo. Los consoladores pasan de moda. El pene, viejo y peludo, vuelve a ser el mejor amigo entre las chicas de todo el mundo. Los hombres readquieren su seguridad, pues se habían visto reemplazados por simples pedazos de goma muertos. Al haber volcado sus esfuerzos en hacer la vida de sus compañeras más placenteras, habiendo abandonando el egoísmo sexual que los caracterizaba, la humanidad, así, se encaminaría hacia una época plena y feliz.

Suponéte que en Argentina ahora nos tapan los consoladores. No nos sirven ni para revolver el guiso de arroz. Encima perdimos la capacidad de producir cualquier otro producto porque todos quisimos comer de la misma torta, y no nos tecnificamos, ni nos modernizamos, ni diversificamos nuestra producción. En fin, se nos pasó el tren.

Suponéte que ahora, ante esta nueva coyuntura nacional e internacional, mi actividad no tiene renta extraordinaria ni el apoyo del Estado. Suponéte que en los depósitos de mi fábrica tengo guardadas miles y miles de cajas llenas de penes de goma, y que me los tengo que meter, uno por uno, en el culo.

Suponéte.

UNA RESPUESTA A “SUPONÉTE”
Por Adrián S.

Está muy gracioso, pero es erróneo a mi juicio. Y logra el cometido: difundir, bajo la forma del chiste simpático, mucha, mucha confusión. Como yo soy muy pesado, te paso mis observaciones que no son nada divertidas por si te interesan.

 

Un establecimiento agropecuario no es una fábrica. En Argentina ese punto es clave porque la enorme dotación de recursos naturales y climáticos hace que acá los costos del campo comparados con los internacionales nunca sean “muy altos”. Puede haber cuestiones puntuales, pero en general el agro argentino no tiene agros taiwaneses que lo dejen fuera de juego. Las fábricas de consoladores sí. De hecho, Argentina jamás pudo exportar ningún bien industrial de significancia más allá de Brasil, y gracias a acuerdos bilaterales.
Por otra parte, el agro no es usuario intensivo de mano de obra. Eso hace que el tipo de cambio le resulte más indiferente o no tan vital como a una fábrica de consoladores. La industria (en particular la manufacturera, no tanto la gran industria de commodities tipo la petroquímica) sí usa mano de obra en forma intensiva. Por tanto, la devaluación, que abarata sobre todo el salario, es infinitamente más importante para la industria que para el campo.
En efecto, el boom del campo no se explica por la devaluación sino por los precios agrícolas por las nubes. A este hecho lo demuestra que países en los que la moneda se ha revalorizado en los últimos años y que tienen recursos naturales parecidos, como Brasil, también viven un boom agrícola. De manera que el “para fines de la década del ’90 mi fábrica estaba fundida” vale para la industria, mas no para el campo. El campo, si estaba mal, era por los precios internacionales deprimidos, no otra cosa.
Ese es uno de los falsos argumentos del gobierno: que el campo tiene que dar gracias por el dólar barato que costea el resto de los argentinos. De hecho el dólar efectivo que cobra el campo no es de tres pesos sino más bien de dos pesos por efecto, precisamente, de las retenciones. Yo vendo por 500 dólares que efectivamente paga el comprador de otro país. Si no hubiera retenciones, el BCRA me daría, a tres pesos el dólar, 1.500 pesos. Pero como hay retenciones me da dólares a tres pesos, pero no los 500 dólares sino sólo 300 (el resto se fue en retención). Son 900 pesos. O sea que por cada uno de los 500 dólares que yo pude vender afuera me dan 1,8 pesos. Ese es el tipo de cambio efectivo del campo.
De manera que si se le dijera al campo: “Revaluamos la moneda (que dicho sea de paso ya se revaluó casi por completo a niveles de la convertibilidad en relación al dólar dada la inflación acumulada, pero ese es otro tema), no cobramos más retenciones, no subsidio más el gasoil y podés comprar más baratos en el exterior (por el mayor poder de compra que tendría el peso) máquinas, semillas, agroquímicos, tecnología”, el campo firmaría ya y sin dudar. A diferencia del fabricante de consoladores que sigue necesitando obreros baratos a menos que invierta mucho y aumente su productividad (puede pagar un salario más alto pero porque el obrero produce más consoladores por hora trabajada)
No sé qué pasaría en el hipotético caso de que las chinas se volcaran en masa a darse con el consolador, pero al lanzarse a consumir aceite de soja no sólo se forró el complejo agroindustrial, porque, ya antes del aumento de retenciones, el 32 por ciento de la facturación bruta quedaba para el Estado. A la cotización del aceite de ayer, ese porcentaje era del 42,3 por ciento. Sobre lo que queda, debe pagar impuestos. Pero, además, como el aceitero recibe unos 650 dólares aunque lo vende en el exterior a 1.100, le da lo mismo vender en el mercado interno el aceite a 650, que es su contribución a que en la Argentina haya alimentos baratos. Por eso el fabricante de consoladores, que sí usa mucha mano de obra, puede pagar salarios bajos y los empleados no se le mueren de hambre.
Lo que nos lleva al punto siete. En el fondo, el agro, en circunstancias como estas, tiene altos costos (más allá de que facture mucho o poco), pero no son los de la industria. El alto costo del agro son los impuestos, como habrás visto.
Teniendo en cuenta todo esto, y considerando que el agro no dice que no quiere pagar ninguna retención porque entiende la importancia que tiene para el resto de la sociedad el punto 7, el sector se hubiera merecido que al menos lo consultaran antes de llevarle la retención del 35 al 50.
 

Si llegaste hasta acá, ya te habrás dado cuenta de que soy mucho más pelotudo de lo que creías.

No creo que se arme debate acá, pero si se arma, eviten las puteadas. Por favor. Saludos.

Cristina Vence!

 

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19 comentarios

  1. Creo que el Copyleft corresponde a los de:
    http://undiaperonista.blogspot.com/2008/05/suponte.html


  2. Dejando de lado el coso ese de las retenciones, el agro y el Gobierno (que me la tienen por el piso), entiendo tu situación de hincha (que vendría a ser igual igual a la de mi primo).

    Yo soy hincha de Talleres, y festejé las mismas cosas. El 5 a 0 después de mil quinientos años sin ganarles a los de Belgrano, la vuelta en la cara en el ’98 después del gol de Lute Oste (uno de los goles que más grité en mi vida, junto al de Nassuti en la semifinal de la Libertadores en donde después nos eliminaron los bosteros), la Conmebol y el clásico, que por decisión de la AFA, tuvo un marco impresionante.

    Pero también sufrí con el injusto descenso de hace cuatro años, después de haber salido terceros y tener que haber clasificado a dos copas.

    Por eso entiendo que te pongas de mal humor y toda esa mierda.

    Estos días de espera están siendo una soberana cagada…

    Saludos!


  3. Queda clarito (aunque es un lugar oscurito) por dónde se pasan el tema los lectores de tu blog.
    Te pegaría lo que yo tengo escrito (con flia. de economistas, y una de las susodichas viviendo lejos, hubo florido intercambo de mails al respecto).
    También podría pegarte las interviews que hice el martes en la marcha del gringaje (hay respuestas divertidísimas, y por lo tanto… tristísimas). O contarte cuánto pegué, pisé y empujé a propósito. O tararearte mis “cantitos” improvisados, que susurrraba al pasar al lado de alguna gringuita que blasfemaba “si éste no es el pueblo, el pueblo dónde está?”.
    Pero nada de eso importa a nadie.


  4. Gracias por lo de “veloz”. Sí, soy rápida para (casi) todo. Y a mucha honra.
    Lo de “prudente” supongo que viene por el lado de mi segundo comment: perdiste una comentadora.


  5. …y yo que soy hincha de Gral. Paz Juniors, y de chico jugué en el “Club Villa Azalai” que tal, uno peor que otro.
    Pero cada vez que sale a la cancha “La Villa” se me va para abajo la nuez de adán, y de esa forma intento no sentir nada. ¡na’queve! (o si)


  6. Y yo que además de la acadé soy de Cipolletti. Cipo está en el Argentino A, y lo que quiero decirte es que hay vida después de la muerte. Hace dos años Juniors mandó a Cipolletti al Argentino B. En ese momento pensé que había muerte después de la muerte. Pero el Arg A es un gran torneo: competitivo, tanto como la B Nacional.
    Así y todo Talleres tiene ventaja deportiva, y Racigna gana uno a cero en Santa Fe con gol de Kirchner de cabeza y que esa noche choquen los planetas! Abrazo


  7. Undiaperonista y su “suponete” explica simple e ingeniosamente lo que yo demore mas de una semana en entender con graficos, curvas y la paciencia en el piso de mis amigos economistas, brillante, estoy de acuerdo, tratar de entender antes de pegarle a la primera cacerola que se nos cruza puede ser un buen comienzo, auqnue terminemos pegandole a la cacerola igual.
    Muy bueno el link y cero presion pero…..y las marias???????????????


  8. suponiendo que soy yo quién se convierte en un ser totalmente despreciable por escuchar este bendito partido de fútbol en la radio,a todo todo lo que dá, un glorioso domingo otoñal…
    aunque así fuese, quisiera ver a papá, a hermano y a sobrino mayor, llorar pero de alegría, y no como siempre, sufrir y maldecir, agarrándose la cabeza, a cada uno de los santos que mamá, por otras razones que nada que ver, suele invocar.
    aunque así fuese.


  9. Yo sufro igual igual que vos; soy hincha de Talleres, pero además soy hincha de Gimnasia y Esgrima de Jujuy.
    Lo que vendría a suponer que mañana (u hoy Domingo), yo voy a estar con el culo hecho una cubetera, escuchando primero el Talleres-Racing y más tarde el GyEJ-San Lorenzo, que lo voy a tener que escuchar ‘en simultáneo’ con el Olimpo-Estudiantes, para ver si a Olimpo le va mal y nos favorece en el promedio.
    Tenés razón. Siempre hay motivos suficientes para andar con cara de ojete.
    Un Abrazo.


  10. Ah, por cierto, a mí también me llenó las bolas la pulseada Gobierno-Campo.
    Y de paso cañazo, acabo de leer en el sitio de ‘La Voz del Interior’ que el muchacho tucumano que se murió en el acto oficialista de la semana había sido llevado a cambio de $200 y una promesa de un empleo a su regreso.
    Sigamos así.
    Esta republiqueta histérica cansa a cualquiera.


  11. aunque pirata, a la que suscribe le ha gustado el relato… este país es demasiado…


  12. Nabarrá lo sabe y yo también: Nos quedamos, nos quedamos. Y dps, volveremos, volveremos.


  13. Qué manera de sufrir está tarde por el amor de Dios!!! Menos mal que la gente de TyC se apiadó y transmitió el partido para Córdoba y alrededores…

    El domingo que viene a copar la boutique, sin lugar a dudas…

    Saludos!


  14. y hacerse de belgrano? no entra?
    bueno, no digo “que bien la vas a pasar!” pero… no?
    abrazo carenaipe


  15. Jamás, Nardo.

    Podés ser no tan hincha de Talleres
    o haberte cansado de sufrir
    o haber encontrado otras cosas más importantes
    pero ¿ser de Belgrano?

    NO NO NO NO NO NO NO NO NO NO

    qué horror.
    me da como asquito.


  16. Arriesgo resultados para mañana: Racing 2 Talleres 3. Belgrano 2 Racing 3.


  17. Yo también iba con mi viejo a la cancha cuando era chica a ver Talleres, hasta que mi hermano me hizo de boquita, e ibamos a la popular cuando venia al Chateau… Hace mucho que no le doy bola al fútbol, salvo en los mundiales y las eliminatorias; pero este domingo voy a ir a ver Talleres para rememorar viejas épocas y por que se lo prometí a un amigo… a ver que onda, igual como ya no soy hincha no voy a sufrir.

    saludos!


  18. Me hiciste reir un montòn con lo de Nabarrà (sobretodo porque me pasa seguido que mando fruta en parte de canciones)y me hiciste tener algo asì como un “remember the time” porque tambièn por aquel año..creo, yo estaba en 5to grado y nos tocò hacer una especie de revistita escolar, y en la cual tuve el gusto de ir a hacer una nota a algunos jugadores de Racing Club de Avellaneda (yo vivìa allì, en Sarandì y supongo el contacto fue algun padre dirigente en aquella epoca).. y ahì sentado frente a mì, una niña de tan solo 10 años, respondìan a mis preguntas (quizàs bastante boludas) el grande Toti iglesias y el Pato Filiol… tengo una foto con ellos y camiseta…y desde ahì supongo fui hincha de la Academia.
    Hoy llevo al Arse en el corazòn y a racing en el recuerdo de auqellos años..

    Gracias Emanuel porque siempre es un gusto pasar por acà, aunque no siempre me quedo para que me leas.
    Lo de “suponete” creo que estuvo divertido…pero estamos todos un poco empachados de tanto circo y que todo es como describe otro amigo bloggiano..

    “Vaivén de plétoras discursivas. Inestabilidad de palabras. Actos inconstantes. Los jamones y quesos nos acomodamos como podemos en este sandwich perverso. Algunos toman como propios los argumentos de algunos de los panes , pero todos sabemos que un fiambre nunca será pan, aunque así lo digan su boca y sus vistosos cartelitos en las marchas.

    No seamos tan estúpidos de ponernos remeras que no nos caben ni zapatos que no fueron hechos para nosotros. Dejemos los guantes de box y las anteojeras pretenciosas fuera de lado y miremos las cosas desde nuestra vereda, de la veredita de los fiambres que siempre pierden y comen las migas que los panes deciden darle a esos cachos de carne”

    Salute y buena vida para vos!! y para los que pasan por acà.
    Chau!


  19. Y sí, ser de Talleres puede ser, en algunos momentos, una Tortura. Un Trayecto duro. Nuestro relación con el Albiazul puede aTravesar segmenTos complicados.Igual, es lo más y no cabe ninguna duda.
    NuesTras grandes alegrías:
    94 – 98 -99- 08



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