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Crónicas modernas

agosto 22, 2008

El mundo es un lugar injusto: mientras miles mueren de hambre otros miles viven sin hambre. Es sábado a la tarde y estoy parado frente a la puerta de la casa de una leyenda. Toco el timbre pero no funciona: algo debe estar haciendo masa, pienso, recordando mis clases de electricidad aplicada al funcionamiento de los timbres, en el politécnico de un pueblo hoy desaparecido por el cierre de unos ramales ferroviarios. Hace frío, ese frío que te provoca una sensación muy parecida al frío. Como si fuera frío. Efectivamente algo estaba haciendo masa: cuando me abren la puerta veo a una mujer con harina en las manos: “estaba haciendo masa”, me explica.

No quiero saber cómo supieron que yo estaba afuera si el timbre no funcionaba: hay cosas que es mejor no preguntar. Evangelino Salazar me espera sentado en su silla de tomar mate. Los expertos son así. O acaso yo soy el sueño de un rey que se ha quedado dormido y sueña que soy un cervatillo que va a entrevistar a Evangelino. En fin: me siento como si fuera un ritual: alzo los brazos al cielo y grito ae aea aé y hago palmas, palmas y canto mesa, mesa que más aplauda, mesa que más aplauda, e intento una mínima conga.

Evangelino sabe a qué vengo y es hombre de pocas palabras. Mate, me dice, y me alarga su brazo largo y curtido por el frío de la pampa. Evangelino vive en la calle La Pampa y Duarte Quirós. Sólo los valientes saben del chiflete que baja de la Avenida Fuerza Aérea cuando el semáforo está en verde.

Mate, insiste Evangelino. Su mujer me explica. Quiere que tomes de su mate. Cuando acepto viene a mi memoria la vez que le puse azúcar a un mate amargo y mi padre me cortó los dedos. Me acuerdo porque me cuesta agarrar el mate: no tengo pulgares y eso me dificulta agarrar mates y apretar la barra espaciadora en el teclado de la computadora, cosa que he aprendido a hacer con la pera.

Me las ingenio y agarro el mate y chupo como si chupara un culo. Entonces viene a mi memoria la vez que le puse azúcar a un culo amargo y mi padre me cortó las orejas. Me acuerdo porque los lentes se me están cayendo todo el tiempo y eso me da un aspecto como de chico muy preocupado por sus lentes, que son además el espejo del alma.

“No es lo mismo tomar mate que chupar un culo”, me dice, como una sentencia, Evangelino. En ese preciso momento lo veo parecido a un teletubi, aunque después la luz de un farol le da de perfil y lo encuentro casi igual a Saúl Ubaldini sólo que con antenitas. Le pido precisiones mientras cae la tarde y él me las da mientras la tarde se levanta. “Un culo no siempre está caliente, por ejemplo”, me dice. Pienso entonces en las tradiciones y en el valor ancestral de cebar un mate. Igualmente en este momento preferiría estar chupando un culo. Evangelino parece leerme la mente y me explica la fórmula para calcular el índice de refracción de la luz. Según él, ese índice es una guía para saber hasta cuando hay que sacudir un mate o un culo en el momento previo al cebe o al chupe según el caso.

Gran chupador de culos y experto en el arte de cebar mate, Evangelino se ofende porque hago ruido cuando ya no queda agua en el recipiente lleno de yerba húmeda y mi boca se frunce. He cometido una ofensa, por lo que me reta a duelo. Será con pistolas al amanecer. Al otro día caigo con un primo mío que se hace el pistola, y mi primo le pega un tiro a Evangelino. Mi primo es chileno: habla mal y no le gusta el mate. Él prefiere el cuchuflí, que es como un cucurucho relleno de dulce de leche.

Publicado en LA PIEDRA EN EL ZAPATO 38. Aquí, de regalito, la página 14, completa.

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9 comentarios

  1. Noooooooo, la orejas por chupar un culo! Pienso en culos que valgan las orejas… son muchos


  2. Menos mal que solo te cortaron las orejas y los dedos, podria haber sido peor… jaja y con respecto a los lentes, yo tambien pienso q seria yo sin orejas porque mis lentes son parte d mi, y cuantas historias de lentes tengo…jaja


  3. Leer tus cosas me da bronca. Y risa, y otras cosas que están buenas. Pero también BRONCA! porque tengo hasta el último dedo que hace falta y puedo tipear ese tipo de cosas. No es que sean una maravilla, pero me gustan.


  4. Es “y NO puedo tipear ese tipo de cosas”… ves lo que te digo! Malditas manos!


  5. Por que la gente toma mate amargo!?..la verdad, no tomo mate, no chupo culos (que yo recuerde)….prefiero el cuchufli!…una especie de cubanito argentino!


  6. Jaaaa! Boluuuuuuuudo: esta “crónica” me tocó el culo. Mi viejo vivió 20 años en Misiones. Toda vez que le preparo un mate me acepta, y con esfuerzo, uno solito, o ni bien me descuido, me secuestra termo y mate y lo vuelve a preparar. Es un gourmet del mate. Preferiría que me corte los dedos…, pero poder matear con él con MIS mates :'(.
    Y sí, entre culos, mates y cuchuflís, aguanten los cuchuflines. Aunque las bombitas de crema están buenas también.


  7. Nano: son un montón.

    Juli: menos mal.

    Agos: no, no son una maravilla. Pero es buenísimo que te gusten. Gracias.

    Laus: te estás perdiendo de por lo menos dos experiencias orales muy interesantes.

    Lu: Siempre quise escribir para poder tocar culos! Tu comentario fue como un premio.


  8. Chocolate por… :). De nada. Pero también te conforma tele-chupar culos?


  9. Le pifié al post. Ahora mudo el comment (lindo tener commentaristas como yo: suman comments por metidos y por boludos).



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