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No es mi amigo

noviembre 13, 2008

Pablo Natale y su cuento perfecto. 

Emanuel Rodríguez 
De nuestra Redacción 
erodriguez@lavozdelinterior.com.ar 

La “joven y estúpida literatura cordobesa contemporánea” a la que Pablo Natale agradece en la última página de Un oso polar parecía estar esperando un cuento como el que le presta el título a este libro. Un cuento perfecto, uno de esos pequeños signos de los tiempos que condensan gran parte de las preocupaciones estéticas de su generación y que les termina de dar forma. 

El primero de los relatos de este libro está escrito con un estilo conciso y seco, pero al mismo tiempo profundamente poético, como si la narración hubiera sido desprovista de toda melancolía pero la melancolía hubiera sobrevivido en los silencios. 

Es evidente que Natale ha leído con algo parecido a la admiración a los escritores de su generación que ya han publicado algunos libros, sobre todo al autor de las encomiásticas palabras de contratapa de Un oso polar, Federico Falco, y al grupo de narradores y poetas que más o menos comparten su estética. Como ellos, Natale confía en el poder de lo disfuncional como motor del relato, en las memorias infantiles y familiares como fuente de anécdotas literarias y en el acto de escritura como objeto constante de reflexión. Como ellos, Natale apuesta a la rareza, a la deformación del legado carveriano, a la acumulación de historias de vida resumidas en un párrafo, a un mínimo y oscuro humorismo intelectual, y a un sentimiento trágico de la literatura al que se le ha extirpado todo sentimentalismo. Con esas herramientas, Pablo ha escrito un cuento contundente y sugestivo, sobre un niño que en los primeros dos renglones pierde la movilidad de sus manos. Natale también apela a gestos formales en desuso, como la incorporación de fotografías, que remiten a su literatura blogger en pacmanvuelve.blogspot.com, aunque en un registro que los potencia (si la oposición blog-libro tiene algún sentido, la irrupción de Natale en el tradicional mercado del papel y la comparación con sus incursiones Web podría ser un poderoso argumento para inclinar la balanza hacia el libro).

Los otro cuatro relatos del libro no comparten todas las virtudes juntas del primero, y en algunos la insistencia en lo que se sale de la norma puede hacer que los argumentos sean previsibles, porque da la impresión de que una misma y sólida moral de lo disfuncional tiene en sus manos el destino de los personajes. Una moral marginal y trágica, ciertamente seductora por su rareza reivindicatoria de la minoría y de lo fenomenal, pero que puede reducir las posibilidades de un personaje a la muerte o a su versión poética, la muerte en vida. 

Sin embargo, como el primero de los cuentos, los cuatro dan cuenta de un escritor original, que con las mismas fichas de los otros jugadores ha hecho una apuesta diferente, y que trae algo parecido a un aire de culminación para algunos de los experimentos narrativos más habituales de la joven literatura cordobesa. 

En el mejor de los otros cuentos, los personajes importantes llevan también la marca de la disfuncionalidad, son todos diferentes: o bien indios pieles rojas, o bien un niño que no habla y sólo escribe en el piso. En este cuento (Pieles rojas), Natale vuelve a lograr imágenes sumamente sugestivas, extrañas. Hay una preocupación casi cinematográfica en la construcción de las imágenes, tan inquietantes como ligeramente temibles. Sería una cinematografía –una narrativa– imposible, que mezclaría a David Lynch, Werner Herzog y Michel Gondry para engendrar bestias balbuceantes y encantadoras, que parecen siempre a punto de decir algo y no lo dicen, o lo dicen de una manera particularísima. 

Cuentos 

“Un oso polar”, por Pablo Natale, Recovecos, Córdoba, 2008, 112 páginas.

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8 comentarios

  1. Este tipo de notas hace que te quieras comprar el libro de Natale… aunque ya lo tengas.


  2. ¿Tanto así?
    Yo lo lei y no me pareció tan bueno.
    ¿Ahora te querés amigar con los hijos de lamberti?


  3. Lo quiero leer pero no lo quiero comprar. ¿Me lo prestás?


  4. jo. si comprás dos regalale uno a Lucas.

    no será muchO?: uf… por dios! presentá un curriculum y, si te toman, comentá los libros vos.

    Lucas: si Jo no te lo regala, claro que te lo presto. Mandame un mail y acordamos.


  5. No te enojes. A mi el libro no me gustó y no opino como vos, nada más. A mí me pareció un símil pobre de los cuentos de lamberti, y lamberti ya es un símil pobre de Carver. Vos lo decís, pero de manera que parezca una virtud. Ya no borrás los anónimos, es un avance.


  6. son todos una manga de putos


  7. No entiendo por qué te sentiste en la obligacion de aclarar que no es tu amigo.
    Primero, ¡como si no lo supiéramos!
    Segundo, ¿a quién le importa más? ¿a vos o a ellos?


  8. no es una aclaración, es una broma. y un acento.



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