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Nubes (tres)

noviembre 19, 2008

Córdoba, 2 octubre de 2006. Al Club de Espectadores de Nubes

Estimados socios del club de espectadores de nubes, con agrado les escribo para solicitar mi afiliación a vuestra asociación, salvo que uno de los requisitos de la misma sea la presencia física en alguna de las reuniones que el club debe ya de estar organizando. Hace 23 años que estoy postrado en una cama, como consecuencia de una herida de guerra. Le estoy dictando esta carta a la secretaria de mi hermano, que es la única persona que me visita a diario. Ella me trae el periódico, y gracias a ella descubrí el llamado de vuestra institución. Me gustaría describirles a Ana Clara, pero se sonrojaría y no escribiría una sola de mis palabras. No suelo ver muchas nubes, me sacan al patio sólo los domingos, si no llueve, y la ventana de mi habitación permanece cerrada día y noche, para evitar el ingreso de insectos. Pero las pocas nubes que recuerdo han sido merecedoras de mi admiración: prefiero las que forman en el cielo la bandera nacional, porque me recuerdan mis épocas de soldado. Claro, podría tratarse de un recuerdo triste, ya que en aquellas épocas perdí la capacidad de moverme, pero son también recuerdos gloriosos, ya que me acuerdo del entusiasmo con el que decidí defender a la patria. Un entusiasmo no del todo compartido por los otros soldados, es cierto. Mi herida de guerra no es estrictamente una herida de guerra, debo confesarlo. Aunque no se hubiera producido si no me hubiesen llamado a alistarme. Cuando fui emplazado, una emoción fervorosa me ayudó a preparar el equipaje y salí corriendo de la casa paterna para tomar el colectivo hacia Malagueño. No miré hacia los costados de la calle, y frente a mis ilusionados y temerosos padres fui atropellado por un camión Scania. Antes del primer combate, antes incluso de que se declarase oficialmente el estado de guerra, yo me convertí el primer caído por amor a la patria. 

Ahora no puedo moverme. O mejor dicho: moverme supone un esfuerzo global de toda la familia, que ya mucho hace por mí al mantenerme sin que me falte abrigo ni comida, y al enviarme todos los días a Ana Clara. 

¿Por qué les cuento todo esto? Pues porque quiero ser socio del club de espectadores de nubes. Aunque no pueda participar activamente de las reuniones. Lo único que pido es que me acepten y me tengan al tanto de la actualidad del club, y que consideren la posibilidad de realizar alguna de las reuniones en mi habitación (haré lo posible porque ese día esté abierta la ventana). Los felicito por la iniciativa y quedo a la espera de vuestra respuesta. 

Soldado (r) Juan Gallardo.

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5 comentarios

  1. jajaja, muy bueno.


  2. buenisimo!!! siempre sorprendiendo!! no se sabe con que vas a salir!! estaba esperando ansiosa este capitulo!


  3. sorpresa!

    cómo sigue esto? veremos veremos!

    che, pa cuándo una diccionario nueva?


  4. que vuelva amarillo
    que vuelva amarillo
    que vuelva amarillo


  5. Uhh… pobre soldado Gallardo che. ¿Habrá peores desgracias que las que causan risa che?
    Saludos
    Oyom

    PD: Córdoba necesita un jet set…
    http://oyomes.blogspot.com



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